Falsificación Documental Retrasa Adjudicación del PAE Millonario en Santander
Un documento falso sobre una inspección sanitaria a bodega del actual operador forzó la postergación de la licitación. La Gobernación de Santander presentará denuncias penales.
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Bucaramanga: Polémica Presupuestal por Vigencias Futuras en Transición de Alcaldía
Bucaramanga atraviesa un momento de alta incertidumbre política. La reciente invalidación del mandato de su alcalde, Jaime Andrés Beltrán Martínez, por parte del Consejo de Estado, ha desatado un complejo escenario de transición que contempla la sucesión de al menos cuatro mandatarios en los próximos meses, cada uno con potestad económica. En este contexto de inestabilidad, una cuestión presupuestal ha captado la atención y generado un encendido debate: la aprobación de "vigencias futuras". Esta controvertida práctica, asociada popularmente con "vaciar las arcas" al comprometer rápidamente los recursos públicos sin planificación estratégica, cobra relevancia ante la perspectiva de que la próxima administración encuentre el presupuesto ya comprometido. La polémica se intensificó luego de que el actual alcalde, próximo a dejar su cargo, convocara a sesiones extraordinarias del Concejo hasta el 21 de septiembre, para discutir 18 proyectos, siete de los cuales corresponden a "vigencias futuras". Estos siete proyectos buscan autorización para destinar fondos de presupuestos futuros (años fiscales posteriores) y suman cerca de $177 mil millones. Los recursos se dirigirían a diversas entidades municipales, incluyendo la administración central, la Dirección de Tránsito, Bomberos, el Instituto de Cultura, el Instituto Municipal de Empleo y el Instituto de la Juventud, el Deporte y la Recreación. Diversas voces en la ciudad han manifestado preocupación por la premura. Gerardo Martínez, analista político, instó a la prudencia, argumentando que decisiones fiscales de fondo deberían recaer en el alcalde que complete el periodo, no en mandatarios de paso, citando gestiones transitorias anteriores con resultados negativos. El economista John Carlos Pabón expresó asombro por la celeridad del Concejo en un asunto que tradicionalmente se debate en octubre, exigiendo vigilancia ciudadana y transparencia. Por otro lado, defensores de la medida argumentan que la administración pública no puede detenerse. Reynaldo José D’Silva Uribe, secretario de Hacienda, explicó que las vigencias futuras responden a un principio de planeación. Señaló que el presupuesto de 2026 debe presentarse en los primeros días de octubre, y sin la preaprobación de estas, sería necesario reformarlo posteriormente, evitando dilaciones. D’Silva Uribe añadió que muchos contratos esenciales, como los de alimentación o transporte escolar, finalizan en diciembre y requieren continuidad. La licitación de estos procesos demanda al menos 90 días, haciendo inviable su inicio en enero sin la autorización previa. Aclaró que el Concejo autoriza el compromiso de recursos, pero la administración entrante ejecutará los procesos. El concejal Óscar Arenas, de la coalición de gobierno, reconoció las inquietudes por la anticipación. No obstante, enfatizó la responsabilidad del Concejo de garantizar la continuidad de servicios básicos para evitar un "caos institucional". Defendió las vigencias futuras como herramienta legal para mantener programas fundamentales en bienestar animal, desarrollo social, salud y servicios esenciales. Arenas precisó que los proyectos bajo análisis cubrirían un margen razonable de tres a cuatro meses, el tiempo estimado para la transición, buscando ofrecer estabilidad y asegurar la atención ciudadana.

Transición en Bucaramanga: Vigencias Futuras en el Concejo Desatan Polémica
La expresión "raspar la olla", que alude al rápido agotamiento de recursos públicos sin una planificación estratégica, ha resurgido con preocupación en Bucaramanga. Esto se da tras la invalidación de la elección de Jaime Andrés Beltrán como alcalde, anticipando una inusual sucesión de al menos cuatro mandatarios en los próximos meses. Cada uno con facultades presupuestales, lo que incrementa el riesgo de que la administración entrante encuentre un erario comprometido. En este complejo escenario, ha generado controversia la convocatoria del alcalde Beltrán a sesiones extraordinarias del Concejo hasta el 21 de septiembre. Entre los 18 proyectos a debatir, siete son vigencias futuras, es decir, la autorización para destinar $177 mil millones de presupuestos de años venideros. Estos fondos se destinarían a diversas entidades, incluyendo Tránsito, Bomberos e institutos de Cultura, Empleo, Juventud, Deporte y Recreación. La situación ha polarizado la opinión pública. El analista político Gerardo Martínez advierte contra decisiones fiscales "de fondo" por parte de administraciones transitorias, citando "raspadas de olla" históricas que terminaron mal, como el encargo del exalcalde Héctor Moreno Galvis en 2011. En la misma línea, el economista John Carlos Pabón expresó asombro por la "premura" del Concejo en un debate usualmente programado para octubre, llamando a la ciudadanía a "estar muy vigilantes" y exigir transparencia. En contraposición, el secretario de Hacienda, Reynaldo José D’Silva Uribe, justificó la medida por imperativos de planeación. Explicó que el presupuesto de 2026 debe presentarse a principios de octubre incluyendo estos compromisos futuros, pues una aprobación posterior implicaría complejas modificaciones. Resaltó la necesidad de asegurar la continuidad de programas esenciales como el PAE y el transporte escolar, cuyos contratos finalizan en diciembre y requieren largos procesos de licitación para iniciar en enero. Aclaró que el Concejo solo autoriza el compromiso, dejando la ejecución a la futura administración. Por su parte, el concejal Óscar Arenas defendió la acción como necesaria para evitar un "caos institucional". Afirmó que el Concejo tiene la responsabilidad de garantizar la continuidad de servicios básicos (bienestar animal, desarrollo social, salud) durante la transición. Arenas precisó que se busca aprobar únicamente lo indispensable para cubrir los primeros "tres o cuatro meses" de la nueva administración, proporcionando estabilidad y asegurando la atención ciudadana.

Aspirante Presidencial Se Disfraza para Entender el Pulso Ciudadano
Con una estrategia poco convencional, el aspirante presidencial David Luna, del movimiento ciudadano 'Sí hay un camino', se caracterizó como un hombre de 70 años para acercarse a la ciudadanía y escuchar sus perspectivas sobre el panorama político nacional. La iniciativa buscaba romper las barreras que usualmente separan a los candidatos de los electores, especialmente aquellos que manifiestan desinterés por los comicios del próximo año. El exsenador, quien previamente militó en Cambio Radical, explicó que su objetivo no era hacer promesas, sino comprender a fondo las inquietudes de los colombianos. "La formalidad que a menudo rodea a un precandidato —con su equipo, cámaras y seguridad— impide que la gente se exprese con total sinceridad. Por ello, asumí la identidad de un adulto mayor y salí a la calle a escuchar sin mediaciones", señaló Luna. Enfatizó que "este país no se transforma desde el ejercicio del poder, sino desde la genuina comprensión humana". Durante la jornada, Luna se transformó tempranamente y se dirigió a la emblemática Plaza Bolívar de Bogotá, un punto neurálgico cercano al Congreso, donde inició conversaciones con transeúntes. Abordó a quienes se mostraban ajenos a los temas electorales, indagando sobre sus preferencias para la Presidencia. Una de sus interacciones fue con una mujer que, al comprar una flor, respondió francamente: "Por el momento, por ninguno", ante la pregunta de por quién votaría. La particularidad de su método, que incluso le llevó a documentar su experiencia en un formato de video peculiar, le permitió establecer diálogos sustanciales con diversas personas en el espacio público. En un momento destacado, un precandidato de Colombia Humana, aunque no reconoció a Luna inicialmente, elogió su labor y hasta sugirió una posible fórmula vicepresidencial. "Es un trabajo bien hecho. Presidente y vicepresidente, esto es unirnos sin conflictos entre la izquierda y la derecha", expresó el hombre, valorando la estrategia de aproximación.

David Luna se Transforma para Escuchar Voces Ciudadanas sobre Política
David Luna, aspirante a la presidencia, implementó una estrategia singular. Se caracterizó como un anciano de 70 años para dialogar con ciudadanos sobre el panorama político, especialmente aquellos con desinterés inicial en los comicios del próximo año. Su iniciativa busca conectar con la gente fuera de los formalismos de campaña y su movimiento 'Sí hay un camino'. El político enfatizó que su propósito era eliminar las barreras que suelen surgir entre los candidatos y el electorado. Argumentó que la "parafernalia" asociada a las campañas —como equipos, cámaras y seguridad— impide que las personas expresen sus verdaderos pensamientos. Su objetivo era escuchar "sin filtros" y comprender las preocupaciones ciudadanas, pues considera que la transformación del país se logra a través de la empatía, no solo desde el ejercicio del poder. La jornada comenzó temprano en la icónica Plaza Bolívar de Bogotá, un punto neurálgico cercano al Congreso. Allí, Luna, bajo su nueva apariencia, abordó a diversas personas que manifestaban indiferencia hacia la contienda electoral. Un ejemplo de estas interacciones ocurrió cuando preguntó a una mujer, mientras esta adquiría flores, por su preferencia presidencial, a lo que ella respondió tajantemente: "Por el momento, por ninguno." La iniciativa evolucionó hasta convertirse en una suerte de "influencer" político de la tercera edad, permitiéndole al precandidato establecer diálogos profundos sobre política en el espacio público. Un momento particular se vivió cuando un aspirante de la Colombia Humana, sin reconocer la verdadera identidad de Luna, elogió su metodología y le sugirió formar una fórmula vicepresidencial. Este individuo destacó la importancia de la unión "sin peleas entre la izquierda y la derecha," aplaudiendo la labor del exsenador.